IDENTIDAD PERUANA?
Septiembre 1, 2007 por manoloprofe
Este es un texto de Carla Saavedra Velazco, ex alumna mía de la PUCP. Un texto provocativo, lúcido y terriblemente actual. Gracias Carla por enviarlo y disculpa que lo haga público (a pesar de que no son muchos los que leen este blog), pero no resistí la tentación.
(O sobre como construir la identidad de un peruano en 5 minutos)
Por: Carla Saavedra Velazco
Hiciste clic con Carlos?, Bravazo!!!. ¿Salsa golf o mayonesa picante? ¿Cuál pruebo primero?. ¡Marca diecinueve, siete, siete!, cantan algunos spots entre las 10:20 y 10:25 de una mañana cualquiera en Lima.
Haciendo zapping de spots - rarísimo ejercicio(?)- uno descubre anzuelos, anzuelos y más anzuelos lanzados por cliente y agencia de manera brutal –algunos en mayor grado que otros pero anzuelos al fin y al cabo-, pretendiendo así conseguir pescar algunas características de lo que es ser peruano, y es que…¿qué es la identidad peruana? ¿acaso existe tal definición? Bueno si, si pues el nombrecito tal, si existe, pero lleno de qué está? ¿Podríamos dibujarla? ¿Fotografiarla? ¿Al menos, bocetearla a carboncillo?
¿Qué es la identidad peruana? ¿Es acaso Magaly y Dina Paucar, el modelo de madre para un casting del nuevo detergente Bolívar, son ellas las nuevas madres modernas? O será que necesitamos colocar a Florcita Polo Díaz vendiendo la nueva crema Pantene para rizos hidratados? Con el respeto que se merecen estas personas, me atrevo a preguntar ¿Quieren, bueno queremos acaso los peruanos vernos retratados de esa forma? Los noes llenan todo el espacio vacío y es que tampoco somos así todos los peruanos, escucho decir por ahí. Entonces, digo un “oquei” super peruanizado ya y propongo a Heriberto Benitez y al cholito Sotil, como los nuevos galanes de Ariel. ¿Qué dicen ahora? ¿Son ellos representantes claves de la identidad peruana? Silencio. Vacío total.
La identidad peruana esta vacía de personajes clave, es por eso vemos que las marcas más peruanas como Inca Kola lo que venden es la comida peruana, los peruanos si estamos llenos de comida, de eso sí. Comida, fútbol y todo lo que los chilenos nos quieran quitar, de eso estamos llenos los peruanos, o por lo menos damos esa impresión y uno quisiera que esa frase tan usada “la primera impresión es la que cuenta” desapareciera de una vez por todas y atreverse finalmente a descubrir que más hay que nos une.
Peruano? Continúo. Peruano come ceviche, peruano toma pisco de Pisco-Perú, peruano “chapa combi”, peruano no decide entre salsa golf y mayonesa picante, peruano tiene la oportunidad de su vida con Unique? –comienzo a preocuparme -, peruano tiene una toalla absorbente en su cocina llamada Teresita y es un elefante azul…?, me detengo de nuevo y me asalta finalmente un personaje típico con todas sus variaciones, lo tengo y aquí está: el criollo, el vivo, el que no se pierde una, (¿el chico Pilsen de siempre?, aún cuando ahora lo hacen estudiar en una universidad cara y vestirse mejor para impresionar a las mismas chicas, evidentemente no peruanas).
Criollo: peruano que siempre se las arregla. Es cierto, se las arregla siempre, incluso para crear un prototipo de su identidad. No importa si no tiene una identidad, puede hacer creer a quien él quiera que la tiene, claro con la ayuda de un creativo publicitario, aunque no siempre con los resultados más óptimos. Entonces tenemos este criollo instalado en nuestro imaginario, merodeando siempre y buscando la oportunidad de aparecer para sacar en cara como nuestra habilidades se desperdician, como peruano no sabe definirse, como peruano vive en las luchas del pasado, como peruano tiene complejos e historias sin resolver, como peruano aspira ser diferente… ¿diferente a qué? si no sabe ¿quién es?, peruano sólo sabe que quiere ser diferente (mentalidad aspiracional que le llaman) y de eso se vale la publicidad para presentarlo “diferente a algo, sin saber qué”, mostrándole modelos “diferentes” a su esquema personal propio, planteándole alternativas –no siempre adecuadas, pero sin cansarse por eso de proponer posibilidades cada 20 seg. aprox.-.
Aparece el equipo de comunicadores pescadores, en búsqueda de la identidad peruana – aunque suene a título de película norteamericana, llámese “Yetty, en busca del eslabón perdido”, cumpliendo labores de psicólogos sociales, médicos e historiadores. Responsables sin obligación real –porque no es una de las funciones primordiales de la publicidad- y sin embargo con claro compromiso designado tácita e inconscientemente por la sociedad de brindar representaciones posibles de la realidad, de reparar en 20 seg cualquier fallita que encuentre, de coger y formar identidad en forma de espejo eterno: me das forma, te doy forma, en un juego inacabable entre mensaje publicitario y espectador.
La pregunta que me ronda ahora es sobre la deformación, la imagen descompuesta, indefinida e irresuelta que se obtiene: ¿Es el espejo el que está roto o el objeto?, me digo.
- Peruano dice: Espejo.
- Publicidad dice: Objeto.
- Yo digo: ¿Identidad peruana? ¿Existe identidad peruana?, como quien repite un mantra sagrado. ¿Quiénes son los directores creativos, que están al mando de la publicidad en el Perú?. Finalmente -no puedo evitarlo- me pregunto bajito y mirando a los lados: ¿Cuántos son peruanos, ah?.
Silencio, de nuevo.