III PARTE CONVERSACIÓN CON EL P. GENERAL DE LOS JESUITAS.
Marzo 8, 2008 por manoloprofe
PARTE III
¿Cuál es su imagen del primer General de la Compañía de Jesús? ¿qué aprecia especialmente en San Ignacio?
Lo que siempre he admirado y encontrado muy atractivo en Ignacio es su profundidad, y esto es algo que yo también espero para la Compañía. En cualquier asunto en el que estemos, teológico o pastoral, personal o dministrativo, los jesuitas tenemos una vocación a la profundidad. Ignacio fue hasta el fondo en su discernimiento, muy hondo dentro de su personalidad, muy hondo en la espiritualidad, muy hondo en ayudar a las personas y reconocer lo que ahí ayuda o no. Al mismo tiempo me entusiasma su visión, muy amplia. ¡Profundidad y amplitud! Ambas dimensiones están conectadas de modo que cuanto más hondo, más libre se hace uno de sus límites inmediatos y más capaz es de mirar más amplio. Otra cualidad de Ignacio que destacaría es la valentía para comenzar nuevos proyectos. Todo esto es muy desafiante y atractivo, admiro y aprecio mucho a Ignacio.
Sé que él fue limitado y que probablemente cometió algunos errores en su forma
de proceder, especialmente en pequeñas cosas… Pero no hay manera de ir tan hondo como él lo hizo. Y eso es siempre un desafío.
Dado que ambos dejaron España y emigraron rumbo a Asia. ¿Qué tan grande es la influencia de Francisco Xavier en su vida?
Ciertamente Francisco Xavier tiene una gran influencia en mí, pero mi relación con él no ha sido del todo uniforme. Cuando yo era joven él era un héroe, modelo a seguir por su entusiasmo, su fuego, sus sueños y su apertura para ir a cualquier lugar del mundo. Recuerdo que disfruté mucho de una obra dramática sobre su vida titulada “El Divino Impaciente” escrita por José María Pemán.
Sólo después me di cuenta de que su popularidad como santo no era tan universal como yo pensaba. Él cometió grandes errores en la India, y las personas que son conscientes de ello no le consideran un gran modelo para las misiones. Esto es especialmente importante en Asia donde la gente es muy sensible al diálogo, al respeto hacia el otro, etc. Allí comencé a ver a Francisco Xavier con ojos críticos y fue entonces cuando pienso que me mostró su grandeza, al descubrir al hombre en el que se transformó en Japón.
Cuando Xavier estaba en la India, no tenía ojos más que para su teología y su particular escuela, pero cuando llegó a Japón se involucró con la gente, y creo que esto es extremadamente importante. Allí conoció verdaderamente a la gente y se dio cuenta de que sus formas no eran del todo correctas. En Japón comenzó a escuchar, a respetar, a admirar… y esto le transformó y cambió su manera de ser misionero, iniciando un estilo que después adoptaron Valignano, Ricci y muchos más. Francisco Xavier fue quien logró hacer ese cambio y pienso que es en esa transformación en donde pude ver su grandeza, que hoy sigue siendo una gran inspiración para mí. Así que no es el Xavier fogoso quien más me inspira, sino aquel con la habilidad para transformarse y cambiar. Aquel que dice: ¡Tengo que aprender!
Recuerdo una vez que, en Japón, cuando estábamos organizando un congreso sobre Francisco Xavier, tuvimos un encuentro con los obispos del Sur, zona en donde él vivió. El obispo de Fukuoka dijo “No sé si debamos participar en esta celebración dado que Francisco Xavier sólo estuvo de paso por Fukuoka y lo único que hizo allá fue discutir con un monje budista.” Precisamente esa disputa nos muestra algo muy interesante. Xavier fue a reprimir al monje budista debido a que este último no estaba siendo un buen ejemplo para sus fieles. No fue a convencerlo para que se convirtiera al cristianismo, sino a decirle: “Mira, tu estás aquí para ayudar a la gente y no lo estás haciendo porque tu modo de vida no es ejemplo, y eso no ayuda a tu gente a ser mejores personas.” Ahí se puede apreciar cómo Francisco Xavier tenía una gran percepción de cómo Dios trabaja a través de las otras personas. Incluso en un monje budista, por ejemplo, ayudando a sus discípulos a ser mejores fieles.
Aunque estará esperando a que la Congregación General indique las prioridades de la Compañía, ¿hay algunos lugares del mundo que le gustaría visitar en un futuro no muy lejano, como nuevo Superior General?
Alguien podría decir de mi: “¡Este hombre es un verdadero ignorante!” Hay muchas cosas que desconozco sobre la Compañía y sobre el mundo. Si usted me pregunta que zonas me gustaría visitar, creo que África sería la primera que me vendría a la mente.
Nunca he estado allí, y no es sólo una región del mundo, ¡es en sí todo un mundo! Por eso, creo que debería saber mucho más sobre ese continente. Tengo la intención de visitar África en la primera oportunidad que tenga.
Después Latinoamérica. He hecho ya varios viajes relámpago porque teníamos algunos compañeros de Japón por allí, pero sólo he visitado Lima, Bogotá, México DF y Buenos Aires. No creo que esta sea forma de conocer Latinoamérica, así que tengo intención de visitarla pronto. Y seguidamente, Europa del Este. Estas son las tres partes del mundo que menos conozco.
Después me gustaría también visitar un poco más la India. He estado allí tres veces, pero estamos en lo mismo, la India es inmensa. Y por último, déjenme añadir algo, quizás por la lejanía que he tenido en todos estos años, creo también que debería aprender un poco más sobre España.
Para cualquier sitio que mire, tengo mucho que aprender. Y ahora ya no puedo decir: “Tengo una idea general”; tengo que profundizar en la realidad de tal manera que al menos no cometa grandes errores por desconocimiento.
Sobre mi futuro como General, no sabría que contestarles. Me siento muy limitado para este puesto, ignorante en muchas cosas, y siento que lo primero que tengo que hacer es aprender, aprender mucho más. Lo cual está bien: Esta fue la primera experiencia que tuve cuando fui enviado al Instituto de Pastoral (en Filipinas). Estaba en Japón y de repente me enviaron a Manila a ser el Director de aquel instituto, al servicio de toda Asia. Lo primero que sentí es que no estaba bien preparado para aquel cargo, pero entonces me di cuenta que esa era mi gran ventaja. Como no sabía, pude escuchar.
Cuando uno pasa mucho tiempo en un lugar, cree conocerlo todo y deja de escuchar. Cuando uno conoce las palabras y éstas son siempre las mismas, cree que ya las conoce de antemano… pero tiene que darse cuenta que la música es diferente: Las palabras son las mismas pero la música ha cambiado; y escuchar la música es tan importante como escuchar las palabras.